hacemos lo que podemos

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domingo, 30 de marzo de 2014

la ultima tapa de fierro, un pequeñisimo microcuento de cortazar y este blog.




















« Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son ». (Julio Cortazar, Amor 77)

viernes, 28 de marzo de 2014

Pampa Marigold cuento completo

empece a escribir este cuento hace tres días a raíz de haber visto una pelicula, El Hotel Marigold, que baje de internet. Me gusto mucho y pensaba en esos hoteles a los que van los viejos jubilados, ahora que soy vieja y jubilada o no tanto. En los misterios de la gente grande. Lo escribí en etapas, y salio esto, una porqueria, tal vez. Podría haberlo hecho mas guarro, pero lo preferí asi, sutil  o tal vez no tanto, Acá, la version completa!.
Esperamos dos horas en  una vieja estación de tren,  galería con chapas acanaladas,  dos salidas (una al norte, la otra ya saben) y una pequeña sala de espera con piso damero y bancos de madera, pintados de un marrón casi caoba.

 A cada lado un baño con enorme cartel indicando el sexo.  El techo altísimo con vigas de madera. A la manera inglesa, como son nuestras estaciones.

Nos tenían que venir a buscar. Náufragos. Los que estábamos allí íbamos al Hotel Marigold, para personas mayores y hermosas,  sucursal Realicó, un lugar donde la provincia de Buenos Aires se va diluyendo hacia el oeste, y entrás en La Pampa casi sin darte cuenta
Nos habia traìdo el tren que lleva carga una vez por semana desde Bragado Y a Bragado cada uno había llegado por las suyas. Para mi, demasiado viaje. 

El paisaje me era tan ajeno  como si estuviera en Jaipur. Pero sin gente ni colores.  Lo que había verdeado en el tránsito hasta allí se había puesto finalmente oscuro y triste. Evoqué el Zoológico de Buenos Aires cuando se van los paseantes y los animales empiezan a aullar y te corren escalofríos por la espina. Nadie diría que a pocas cuadras bulle Palermo, sino mas bien que las sombras te van a tragar sin piedad y escupir después tus despojos.

Promedio de edad  unos sesenta, pero con gran amplitud. Carlos no llegaba a los cincuenta y la Señora Hermida pasaba los ochenta. Mi edad uds. la saben y no tengo por que insistir con el tema.

Siete eramos al principio. pero ni bien llegamos a Realicó dos -cobardes o prudentes -  desertaron. Una de las mujeres se aferró a su celular, hablaba con cierto hijo, y cruzó al hotel de la estación sin decir palabra. Yo -por una cuestión de cercanía mas que de interés- había escuchado su discusion donde  el hijo quedó en venir a buscarla. Otro (un hombre que me resulto interesante y del que esperaba fuera mi compañero de charlas)  se fue haciendo alharacas de estafado. Me decepcionó cuando de la nada, apenas llegados empezó a hacer lobby para que todos nos volviéramos de cualquier manera. Que reclamáramos el dinero. Tenia un pelo suave, largo y canoso, una cara tostada como si fuera un gurú new age. 

Nadie le dio demasiada pelota, estábamos, como te diría, entregados. En ese momento llego una azafata a servirnos un refrigerio de bebidas frías y sanguches calientes. Ni lo vi cuando agarró sus cosas y partió, me dijeron despues que puteandonos.
.
Eramos gente silenciosa  Pero después de la coca y los tostados,  y mientras la pampa se ponía melancólica  y el horizonte , rosa primero, anaranjado y luego negro nos fuimos amuchando. La señora Hermida saco un termo que yo no le había visto y empezó a cebar mate. No tuve corazón para decirle que no tomaba, y por mi parte pelé una lata de mis galletitas preferidas, que guardaba para mejor ocasion. Unas danesas que me había comprado en Falabella cuando fui a renovar mi stock de bombachas para el viaje. No sabría donde las iba a tender y tener bombachas nuevas tendidas otorga cierta dignidad.

La luz de la sala de espera amarillaba la escena, como en un cuadro de Hopper.  Hablábamos quedamente, como si la estación de tren fuera nuestro destino final. Cuando la conversación agonizaba y el agua del mate estaba fría y de mis galletitas quedaba solo la lata (un paisaje marino), apareció la combi del Pampa Marigold.

En el viaje (unos diez minutos) la señora Hermida contó algo de parientes políticos complicados, pero sin énfasis, como si  tratara de una enfermedad crónica que hay que saber sobrellevar. El señor encorvado y flaco, de mirada esquiva, Tornatore, me dijo casi en secreto que le habían pedido demasiado dinero por la casa que alquilaba y el hotel le había parecido una buena oportunidad para despejarse y pensar en mudarse despues a la casa de alguna hija casada. Había visto el aviso en internet -como yo- y había picado sin averiguar demasiado. Ademas había aprovechado la oferta de groupon. Cuando el me dijo groupon todos levantamos la vista  y sonreimos. Los cinco habiamos llegado al  Pampa Marigold por la oferta de Groupon.

Despues estaba Alina (o Lina) que como toda presentación cuenta  que se habia separado  y que estaba muy dolida porque sus hijos grandes no se lo perdonaban y necesitaba espacio : Alina  quería cambiar de vida. Yo le imaginaba cerca de 70, pero me dijo sesenta y tres y me invadió un vago malhumor. Así me veria yo, pronto.

En cuanto al mas joven del grupo, Carlos, su argumento fue que contrató el paseo (dijo paseo) por que tenia que superar una crisis nerviosa. Se veía claramente que no era feliz. Yo, como ellos, invente algo para salir del paso. Nadie sabe nunca bien porque hace las cosas. Los mas lucidos sabemos que nuestras razones son contingentes. Decir que queria morir no era de buen compañero de viajes.

Yo iba ligera de equipaje, Tornatore, Lina y la señora Hermida  llevaban dos valijas grandes cada uno. Y Carlos una mochila. Nos esperaba un cuarto en una vieja estancia venida a menos, con verdín en las paredes blancas exteriores y un cartel enorme pintado  donde decía Gran Hotel Marigold para personas mayores y hermosas. Mas que un hotel temí haber errado la oferta y embarcado en un geriátrico

Yo no largué mi bolso con rueditas y vi que Carlos tampoco entregaba su mochila. Nos pusieron en habitaciones contiguas con un baño en común (la oferta no aclaraba baño privado, me dijo la mucama, ante mis protestas). No tuve ganas de pelear.
Quedamos con Carlos en cerrar las puertas del baño con llave (una daba a cada habitación) cuando lo usáramos. La cena fue intrascendente. Una sopa humeante y la bienvenida de cortesía del manager del hotel. Luego una carne a la cacerola, y flan. Ya eran las once. 

Yo tengo insomnio y no tenia tablet ni pc,ni blacberry ni nada. El hotel no tenia wi fi. Mas vale me hubieran matado.
Me senté a llorar en el inodoro, quedamente, a las cuatro de la mañana.Juro que no hacia ruido . Me acostumbre a llorar sin ruido, para no molestar. 

Él se levanto y golpeó  quedamente la puerta. Entendí que tenia que usar el baño,- cuando sos grande siempre usas el baño a mitad de la noche-  y le avisé que ya salia. Me mire en el espejo. No me reconocí demasiado. ¿quien era esa? ¿yo?

 No tuvo la decencia de esperar que yo regresara a mi habitación,  empujó la puerta simultáneamente a que yo sacaba la traba  y nos encontramos los dos en el baño. Un baño grande, de estancia, con artefactos de cien años y afuera cantaban los zorzales ¿ud. vio que esos pájaros rompebolas cantan de noche? Me han dicho que buscan pareja.

Estaba vestida con una remera vieja y el pantalón de un conjunto de pijama de falso raso. El estaba desnudo. Y triste. Yo soy de hacer bromas y para salir del paso le dije que en groupon no hablaban nada de hombres desnudos. Baje la tapa del inodoro y me senté allí. Se quedo parado como sin verme.
Me dio como unas ganas de abrazarlo, de preguntarle que le pasaba. Pero yo estaba sentada, y mi cara, frente a su pubis. 
Hacia tanto tiempo que no le veía la pija a un hombre que tuve que tocarla, necesite  sentir la tersura de la piel, agarrarla entre las manos como se agarra algo que te da ternura. De repente me miró como si recién me viera.Viene a hacer pis, me dejas? me dice y yo abro los dedos dejando libre aquello que toque inerme pero ya no. La volví a mirar, tersa, pero ahora  inabarcable por mi palma, preguntándome que les pasa a los hombres cuando al mismo tiempo tienen ganas de hacer pis y una erección. Como si ,esas cosas simultaneas fueran incompatibles o dolorosas.

Misteriosos y sensuales hombres. 

Carlos me pregunta mi nombre, disculpándose por haberlo olvidado y le digo Asia. ¿como? Asia, decime Asia.

Y me doy vuelta y me voy. con la desaprensión de quien en vez de haberle agarrado la pija a un tipo desnudo en el Hotel Marigold, saliera de un  ascensor por haber llegado  a mi piso.

Quiza  pudiera dormir, llevando a la cama mi mala fe, mi sorpresa,  mi insomnio y el tacto de la vena latiendo aun en la palma, la suavidad de palta del pedazo de su cuerpo que cobijé, y su mirada triste.

Puede que haya golpeado la puerta del baño desde adentro poco tiempo después: Tal vez lo soñé. Dormí con la palma cerrada, mi mano la  sentía todavia latir. Era mi pulso, o ese fenomeno que describe la medicina, donde los amputados sienten comezon donde debería haber un brazo, una pierna y ya no,  y solo queda su fantasma. En mi puño, el fantasma de su pija.

A la mañana la mucama avisa que me esperan en el comedor para servir el desayuno. Miro por la ventana y llueve. Al entrar, me viene a la cabeza una  una frase de Bestiario, "apenas llovía y las cosas tenían, sin embargo, algo de húmedo y abandonado" . El no me mira. Pero cuando lo hace la mirada es franca, es limpia. Casi que se le fue la tristeza y le vino el deseo.


Trate de sostenérsela (esta vez se trataba de la mirada, nomas) pero agarró una verguenza blanda. Los huéspedes comían huevos y bacon (asi llamaban las mucamas a la panceta, porque la promesa era desayuno americano) porque estaba incluido y no era cuestion de desaprovechar, y  yogur y budín, todo estaba incluido en el groupon . La señora Hermida  y Lina se contaban sus vidas Yo parloteaba, con  énfasis sobreactuado, a Tornatore, de mis vacaciones en las Termas, en cualquier terma, para que Carlos se diera por enterado de que no le impostaba una mujer joven. Al rato, todos hablaban de jugar al truco. La lluvia impedía las "actividades programadas": caminata por el campo, avistaje de aves o paseo en coche de caballos por las cercanías. Mejor.


En el dormitorio -la chica estaba limpiando- puse música guardada en el telefono. Quise algo que me permitiera olvidarme de la razón por la que estaba en el Hotel Marigold.. Me hundí en una novela que llevaba ad hoc y nuevamente me quede dormida.


Entró por el baño. Me traía chocolates con licor. Los había ganado en un juego de salòn que  había propuesto el manager, puesto a animador, con prendas. No tuve la hipocrecia necesaria para decirle que no podía entrar al dormitorio por el baño cuando quisiera. En realidad  había estado esperandolo, sin saberlo, desde el primer minuto.


La música concluye, y yo me miro en el espejo y me veo de frente y a èl de espaldas, y muerdo el bombón y  desparrama whisky almibarado sobre mis labios y mi mentón y entonces me limpio con la mano y el lame mi mano. Ese gesto me calienta, me moja, me hace un poco feliz.

Tengo que decir algo, (mi mente bombardea) tengo que decir algo (no quiero banalizarlo) tengo que decir algo (salir del paso, reírme, llenar el vacío) tengo que decir algo (ser banal, ser idiota, ser canchera) tengo que decir algo (llenar el espacio de puntos suspensivos )

Entonces, dejo de pensar. Carlos se saca los zapatos, y asi, vestido (yo también lo estaba) nos metemos entre las sabanas. A pesar de lo barato del lugar, las sabanas son de hilo, y tienen un monograma bordado  con oro. 

Me golpean la puerta, es la Sra. Hermida, quiere avisarme que en 10 minutos almorzamos. Y despues de contestarle golpea la puerta de Carlos. El se levanta, pasa por el baño a su dormitorio y le abre. No escucho el dialogo. 

Asia, me dice cuando vuelve (no es mi nombre, me lo inventè para èl, para que me llamara de una forma que nadie lo hizo nunca) ¿queres?

Claro que quiero pero no se lo digo. Le digo en cambio, vamos a almorzar ¿hay que ponerse otra ropa? El mira mi ropa extendida en la cama vacia de la habitación y me elige un vestido. Y se acerca y desabrocha mi vaquero y me saca lo que tengo puest, como un enfermero a una paciente, sin lujuria, sin apuro. Pero después me saca la bombacha Me mete los dedos, se los moja en mi.. Me deja ahi sin ropa y despues me viste con el vestido pero sin ropa interior. No se que decir, me dejo hacer. Antes me pone frente al espejo. No puedo hacer bromas, no puedo hablar- El mundo gira y yo lo escucho girar. y todo està en orden. Carlos es un enfermero y yo estoy convaleciente. Me miro al espejo. El esta a mi lado: Lucimos bien.

Salimos juntos de mi pieza y en el pasillo nos encontramos con Tornatore que nos observa con un poco de envidia. Hace un comentario maledicente, algo sobre la siesta. Carlos se rie.

La tierra tiembla, el agua cae por fuera de las ventanas del hotel Marigold, los canteros se empanatanan, llueve como si el mundo fuera a derrumbarse. Ponen musica, algo barroco, pero llueve tanto que el ruido de la tormenta compite con el burubù de las conversaciones y con la musica de fondo. 

yo digo que tengo que ir a buscar a la habitación un abrigo para los hombros, pero la verdad es que me voy a poner una bombacha. Asi no puedo estar. Vuelvo adecentada y no pienso ir a dormir la siesta ni a coger con nadie nunca. 

El hotel Marigold, el Pampa Marigold, después de todo, a cumplido lo que prometió . En menos de 24 horas terminé sintiéndome una mujer mayor y hermosa. 

Después de los postres, Carlos me agarra -todos miran, quiza un poco escandalizados, incluso el gerente que debe estar acostumbrado a cada cosa- y nos vamos para su habitación. Dicen que coger es como andar en bicicleta. Nunca se olvida. 

jueves, 27 de marzo de 2014

Pampa Marigold, un cuento de la otra. (primera parte)

Esperamos dos horas en  una vieja estación de tren,  galería con chapas acanaladas,  dos salidas (una al norte, la otra ya saben) y una pequeña sala de espera con piso  damero y bancos de madera, pintados de un marrón casi caoba.
  A cada lado un baño con enorme cartel indicando el sexo.  El techo altísimo con vigas de madera. A la manera inglesa, como son nuestras estaciones.
Nos tenían que venir a buscar. Náufragos. Los que estábamos allí íbamos al Hotel Marigold, para personas mayores y hermosas,  sucursal Realicó, un lugar donde la provincia de Buenos Aires se va diluyendo hacia el oeste, y entrás en La Pampa casi sin darte cuenta
Nos habia traìdo el tren que lleva carga una vez por semana desde Bragado Y a Bragado cada uno había llegado por las suyas. Para mi, demasiado viaje. 
El paisaje me era tan ajeno  como si estuviera en Jaipur. Pero sin gente ni colores.  Lo que había verdeado en el transito hasta allí se había puesto oscuro y triste. Evoque el zoológico de buenos aires cuando se van los paseantes y los animales empiezan a aullar y te corre  escalofríos por la espina. Nadie diría que a pocas cuadras bulle Palermo, sino mas bien que las sombras de van a tragar sin piedad y escupir después tus despojos.
Promedio de edad  unos sesenta, pero con gran amplitud. Carlos no llegaba a los cincuenta y la Señora Hermida pasaba los ochenta. Mi edad uds. la saben y no tengo por que insistir con el tema.
Siete eramos al principio. pero ni bien llegamos a Realicó dos -cobardes o prudentes -  desertaron. Una de las mujeres se aferro a su celular, hablaba con su hijo, y cruzò al hotel de la estaciòn sin decir palabra. Yo -por una cuestion de cercania mas que de interés- habia escuchado su discusion donde  el hijo habia quedado en venir a buscarla. Otro (un hombre que me resulto interesante y del que esperaba fuera mi compañero de charlas)  se fue con gran aspavientos. Me decepciono cuando de la nada, apenas llegados empezó a hacer lobby para que todos nos fuéramos de vuelta de cualquier manera.Tenia un pelo suave, largo y canoso, una cara tostada como si fuera un guru new age. 
Nadie le dio demasiada pelota, estábamos, como te diría, entregados. En ese momento llego una azafata a servirnos un refrigerio de bebidas frias y sanguches calientes. Ni lo vi cuando agarró sus cosas y partiò.
Eramos gente silenciosa  Pero después de la coca y los tostados,  y mientras la pampa se ponía melancólica  y el horizonte , rosa primero, anaranjado y luego negro nos fuimos amuchando. La señora Hermida saco un termo que yo no le había visto y empezó a cebar mate. No tuve corazón para decirle que no tomaba, y por mi parte pelè una lata de mis galletitas preferidas que guardaba para mejor ocasion. Unas danesas que me había comprado en falabella cuando fui a renovar mi stock de bombachas para el viaje. No sabría donde las iba a tender y tener bombachas nuevas tendidas otorga cierta dignidad.
La luz de la sala de espera amarillaba la escena,como un cuadro de Hopper.  Hablábamos quedamente, como si la estación de tren fuera nuestro destino final. Cuando la conversación agonizaba y el agua del mate estaba fría y de mis galletitas quedaba solo la lata (un paisaje marino), aparecio la combi del Pampa Marigold.
En el viaje (unos diez minutos) la señora Hermida contó algo de parientes políticos complicados, pero sin énfasis, como si  tratara de una enfermedad crónica que hay que saber sobrellevar. El señor encorvado y flaco, de mirada esquiva, Tornatore, me dijo casi en secreto que le habian pedido demasiado dinero por la casa que alquilaba y el hotel le había parecido una buena oportunidad. Habia visto el aviso en internet -como yo- y habia picado sin averiguar demasiado. Ademas habia aprovechado la oferta de groupon. Cuando dijo groupon todos levantamos la vista  y sonreimos. Los cinco habiamos llegado al  Pampa Marigold por la oferta de Groupon.
Despues estaba Alina (o Lina) que dijo como toda presentación que se habia separado  y que estaba muy dolida porque sus hijos grandes no se lo perdonaban y necesitaba espacio (al menos eso dijo): Alina vivía con la hija soltera pero quería cambiar de vida. Yo le imaginaba cerca de 70, pero me dijo sesenta y tres y me invadió un vago malhumor. Así me veria yo pronto.
En cuanto al mas joven del grupo, Carlos, decia que contrató el paseo (dijo paseo) por que tenia que superar una crisis nerviosa. Se veia claramente que no era feliz. Yo, como ellos, invente algo para salir del paso. Nadie sabe nunca bien porque hace las cosas. Los mas lucidos sabemos que nuestras razones son contingentes.
Yo iba ligera de equipaje, Tornatore, Lina y la señora Hermida (llamemen Neli, nos dijo) llevaban dos valijas grandes cada uno. Y Carlos una mochila. Nos esperaba un cuarto en una vieja estancia venida a menos, con verdín en las paredes blancas exteriores y un cartel enorme pintado  donde decía Gran Hotel Marigold para personas mayores y hermosas. Mas que un hotel temí haber errado la oferta y embarcado en un geriátrico
Yo no largue mi bolso con rueditas y vi que Carlos tampoco entregaba su mochila. Nos pusieron en habitaciones contiguas con un baño en común (la oferta no aclaraba baño privado, me dijo la mucama, ante mis protestas). No tuve ganas de pelear.
Quedamos con Carlos en cerrar las puertas del baño con llave (una daba a cada habitación) cuando lo usáramos. La cena fue intrascendente. Una sopa humeante y la bienvenida de cortesía del manager del hotel. Luego una carne a la cacerola, y flan. Ya eran las once. 
Yo tengo insomnio y no tenia tablet ni pc,ni blacberry ni nada. El hotel no tenia wi fi,
Me senté a llorar en el inodoro, quedamente, a las cuatro de la mañana.Juro que no hacia ruido . Me acostumbre a llorar sin ruido, para no molestar. 
El se levanto y golpeo quedamente la puerta. Entendí que tenia que usar el baño,- cuando sos grande siempre usas el baño a mitad de la noche-  y le avisé que ya salia.Me mire en el espejo. No me reconocí demasiado. ¿quien era esa? ¿yo?
 No tuvo la decencia de esperar que yo regresara a mi habitación,  empujo la puerta simultáneamente a que yo sacaba la traba  y nos encontramos los dos en el baño. Un baño grande, de estancia, con artefactos de cien años y afuera cantaban los zorzales ¿ud. vio que esos pájaros rompebolas cantan de noche? Me han dicho que buscan pareja.
Estaba vestida con una remera vieja y el pantalón de un conjunto de pijama de falso raso. El estaba desnudo. Y triste. Yo soy de hacer bromas y para salir del paso le dije que en groupon no hablaban nada de hombres desnudos. Baje la tapa del inodoro y me senté allí. El se quedo parado como sin verme. 
Me dio como unas ganas de abrazarlo, de preguntarle que le pasaba. Pero yo estaba sentada, y mi cara, frente a su pubis. 
Hacia tanto tiempo que no le veía la pija a un hombre que tuve que tocarla, necesite  sentir la tersura de la piel, agarrarla entre las manos como se agarra algo que te da ternura. De repente me miró como si recién me viera.

(continuarà), . 

lunes, 24 de marzo de 2014

24 de marzo del 76; en el nombre de esas cosas, todos te estamos nombrando....

Escuchate la Milonga del Fusilado




Puedo evocar aquel 24 en que me levanto y escucho por la radio que hay un golpe militar. Que derrocaron a Isabelita. Bien, pienso, esta pelotuda no daba para mas. Voy y se lo cuento a Mirta.
De ahi en mas empiezo a vivir una vida militarizada. Bajo en Constitucion del tren y me apuntan con armas, en un recital de sui generis me da un policia una patada (yo estaba sentada en el suelo) para que me parara, mis viejos van de paseo a Tucuman -a ellos no les molesta- pero en el aeropuerto habia milicos como para desfile y -oh-no habia desfile y ademas ninguno sonreia.
Y las historias de desapariciones, el algo habran hecho, el miedo: Jorge me decia (y todavia era rapido para saber) no sonrias cuando pasas por algun lugar donde hay  militares.
Yo no sonreia y me fui dando cuenta de que la iba estar bajo la alucinada mente militar. Y sin embargo se vivia.. Claro, Psicologia fue cerrada (decian que era un nido de subversivos) y yo empece a estudiar al año siguiente y era un nido de servicios.
Uno transcurria esa vida de secuestros y muertes como si fuera dorothy en el mago de oz, con la confianza pelotuda de que si no habia hecho nada ?malo? no le iba a pasar nada. En el fondo uno sabia que no habia hecho un carajo para que eso no pasara . Y esa conviccion fue tomando cuerpo con los años y siendo tal vez una carga demasiado pesada. Despues se aprende que no se elige demasiado el lugar que se ocupa en la Historia, que la mayoria no tendemos a vernos como grandes protagonistas de la historia y que muchos de los que no olvidamos (ahora y siempre) no hubieran querido ser martires puestos a elegir, y que a la Historia le preocupa un corno lo que pensemos.
Tanta sangre se llevo el rio: Yo aca, trato activamente de no olvidar a los que murieron, a los de mi palo, a los que querian un mundo mejor y que ese mundo mejor fuera para todos.
No olvido que el Terrorismo de Estado no es lo mismo que la guerrilla. Con una mano en el corazon, no lamento a los muertos de la familia policial o militar, no puedo ponerme en lugar de estas familias. Nunca pude. Que a esos muertos los lloren otros.
No sonrias, me decia Jorge: un retrato de la epoca. Una joven -yo-pasando seria y con terror entre gente que podia sospechar que yo era sospechosa. Y lo era. Siempre supe, siempre tuve la honestidad de saber. Nada me sorprendio en democracia, vivia entre desapariciones que hacian sombra y quemaban.
Nada, ahora y siempre 30000 desaparecidos presentes ¿donde estan? En mi corazon, en mi alma hay un lugar permanente para estos compañeros. Es una cosa generacional ¿sabe?

Desaparecidos

Mario Benedetti

Están en algún sitio / concertados
desconcertados / sordos
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer
hace tres cinco siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio

domingo, 23 de marzo de 2014

sirena golpeando las puertas del cielo.



Podría asegurarte, Señor
que promediará la  tarde
pero habrá penumbras
cuando me encuentres golpeando las puertas del cielo
con mi botella de vodka en la mano
sin saber bien que decir
para ser salva ante vos.
Te miraré de abajo
Alto Señor
un poco turbada
por ir con lo que hay
Ya no podré  echarme atrás
cuando me encuentres golpeando las puertas del cielo
Entregada a lo que venga
avanzaré como una guerrera para conquistar tu gracia
será cosa de fluir, nomas
¿acaso no dicen que el Paraíso
es simplemente dejar que las cosas pasen
y luego descansar en la Gloria y a tu vera?
Es que he nadado mucho para llegar hasta ahì
una vida, te diría, y no exagero.
No me pidas demasiadas cuentas
Espero que recibas a este cuerpo desnudo
-asi nacemos, asi acabaremos-.
en  tu abrazo
Amen, ¿vendrá del verbo amar?
y cuando me veas golpear las puertas del cielo
pondremos manos a la obra
si todo se resume en honrar eso
de amarnos los unos a los otros
como dicen que dijo el buen Jesús.
Así será.

(podria llamar a este coso (poema) La hora de los bifes. tal vez)

domingo, 16 de marzo de 2014

sirena que quiere viajar mas alla del mar.

MÁS ALLÁ DEL MAR

En este puerto sin luz 
mis barcos se ahogan al partir 
siento una voz en la niebla 
tu cálido grito que me hace seguir 

y llévame más allá del mar 
llévame más allá del mar 
llévame más allá del agua 
tu amor es un rastro que anima mi andar 

si se me abren las heridas 
y este dolor me hace dudar. 
solo con pensar en verte 
brota mi aliento una vez más 

Hay. un cambio sutil. 
un leve trastorno gris me aleja de ti. 
y aquí me ves mirando hacia el mar. 
sonriendo por mi pesar. 
llorando por tu mirar. 
temiendo que me dejés así. 


en este frustrado país 
donde los vivos muertos son. 
quiero torcer mi destino 
pretendo tu amor como resurrección. 

sábado, 15 de marzo de 2014

De mi otro blog, donde cuento que hacemos pelotudeces por marearnos con la belleza del mar y mento a Tuñon, todo en el mismo poema

Ícaro ante templo de Agrigento.jpg¿Por que persisten los mitos?: porque cuentan cosas que siguen siendo verdad. Versionan los grandes temas, los de siempre.
El viejo de Icaro estaba encerrado en la isla de Minos, ya le había enseñado a Ariadna como rajarse del Laberinto (el hilo, saben, que marcaba la vuelta) y se le ocurre un nuevo recurso, unas alitas: él y su hijo se irían volando, con precisas instrucciones.
Icaro por orgullo pero supongo que por ganas de probar el gusto de la vida, no le da bola a los consejos de su sabio padre,  y se cuelga las alas pero no termina el viaje. Se marea con la belleza del mar, el regusto a sal que sube del agua o lo brillante del sol. Vaya uno a saber.
Somos Icaro, somos caperucita, comemos manzanas envenenadas que nos dan las brujas, somos los que no seguimos las precisas instrucciones, nos perdemos en el camino por no seguir las baldosas amarillas, se nos queman las alas Y ya somos grandes, hermanito, no aprendemos.
Y escribi este poema, con epigrafe de Tuñon, (lo aclaro, porque me dijeron, que lindo es el poema de Tuñon!!!) (lo cual no deja de ponerme feliz)



Ansias de libertad


y en la puerta cancel yo dibujé una tarde


Raul Gonzalez Tuñon.


Alas de papel de barrilete


amarillo sol, alambre retorcido


un ángel, una mariposa, algo que vuele


escapar de la chatura y livianito


subió al techo del galpón del fondo


esesueñoesailusiònesedelirio


se lanzó palomita, techo abajo


poca distancia para romperse la crisma


apenas la rodilla ensangrentada


los mocos de llorar a solas la verguenza


el pelo pegado, la ropa sucia


es que Icaro fracasará


a cada rato, sorbiendo la rabia que sigue a la injuria que sigue a la esperanza


fracasarà es ley


lo dicen todos


fracasará


modestamente


no hay puertas donde vive el minotauro -que es la muerte o el olvido.


no tiene otro destino que tragarse el mar, el polvo del patio, lo que fuere


perder, de eso hablo


de perdedores


del destino de los de espíritu volador


y alitas de mentira.


Nilda Allegri, 2013

miércoles, 12 de marzo de 2014

viralizame este beso, amor.

en un día 23 millones de personas vieron este video. ¿por que? Tal vez por que es màgico.
No hay nada sexual tan intimo como un beso, porque esta en juego no solo jugos, cercania, exploración,olores, el gusto del otro, mezclandose con tu propio gusto... nada como un beso en la boca, un beso de esos de las primeras veces.
Que acto de fe mayor puede pedirse, que poner tu lengua en la boca de otro, que sentir tu lengua (llena de receptores de sentido) en la de otro. Ademas, la sublime inutilidad del gesto, no sirve para nada, no sirve para la reproduccion, y estas a merced del otro y el otro de vos. El beso es un acto de confianza en la humanidad, en que -entre dos- puede pasar algo.
No hay que analizar los besos, seria  faltarles el respeto. Puro cuerpo.
Lo dicho, adoro este video
y por eso lo comparto.¿que son actores? Y que, por mi podrían ser astronautas.

besame mucho, como si fuera esta noche la ultima vez... besame, besame mucho que tengo miedo perderte, perderte despues...
)

jueves, 6 de marzo de 2014

estrategias de sobrevivencia

que trabajaba en Puerto Madero me decía. Yo no podía apartar la mirada de su boca.
Los dientes habían desaparecido, pero no estaba desdentada. De sus encías bajaban estalactitas, restos radiculares de dientes que faltaban, como pequeñas pirámides invertidas.
La pobreza se la agarra con los dientes. Desde la panza de la madre, si te faltan nutrientes, la pagará la boca.
En lo publico podes conseguir antibióticos y que te saquen las muelas, pero es mucho mas difícil que te arreglen . No somos yankis y no venimos con el cepillo incorporado. Que tire la primera piedra el que se lava tres veces por dia.
Acostumbrada a decir cosas incomodas, le pregunté si la falta de dientes, tan visible,no le habia traido problemas a la hora de ser elegida. Trabajaba con un contrato como seguridad, pero la pinta no es lo de menos y menos en lugares tilingos.

Ella me dijo "yo tengo mis secretos, me las rebusco": Le volví a preguntar
Corto pedacitos de papa cruda y me los pincho en los dientes (en los restos) y parecen dientes.
He olvidado su nombre, pero la recuerdo como "dientes de papa" Venia por una cuestión de amores, pero sin los dientes de papa. Hablaba de cosas de mujeres.
Esta es una historia real. La moraleja pongala usted.

martes, 4 de marzo de 2014

me porte como quien soy.

No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quién soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.

(fragmento de la casada infiel, que aprendi en la secundaria y hoy, aun , puedo recitar de memoria)

sábado, 1 de marzo de 2014

con una pequeña ayuda de mis amigos. Hoy invitado Adrian Duca.

quien no escribió algún verso, alguna vez.
Como saber si una poesía es buena o mediocre? Yo me agarro de la teoría de la copa de cristal: si vos le pasas un dedo por arriba y suena, es cristal bueno.
Si  suena, es buena poesía.

Con las mias nunca puedo advertir si suenan o no. Las escribo por que si, por que respiro, nomas. Pero las de los invitados -que hacen este blog mejor-se justifican siempre por el compromiso con las palabras de los que vienen de visita. Gente que se enreda con las palabras.

Adrian escribió esto en los 90, a la manera de Vinicius de Moraes, cuando daba recetas para vivir un gran amor. Ignoro si la mujer amada guarda estos versos. Se que muchos no saben quien es Vinicius e incluso en los 90 apenas boqueaban. Por eso, por la memoria del pasado, unos versos viejos que no están en ningún lado, y una canciòn de Vinicius, que a mi me trae otras memorias, de entonces, de antes. Inclusive doy significado al ruido de la pua en Apelo. Mientras sueno me doy cuenta que recuerdo la letra, de entonces, de los setenta.



(Bocadillo para Vinicius) 
Es bueno borrar las cicatrices del pasado, 
cuidar el cuerpo y la mente, la conciencia y el alma,

4 h
y animarse a aquellos sacrificios postergados, 
si se anuncia la venida de la mujer amada.

4 h
Es bueno ser todo uno para poder ser todo dos; 
porque como un árbol muerto,
todo savia muerta,
vive en guitarra y resucita en papel,

4 h
yo escribo sin ser poeta porque presiento se acerca.

4 h
Es bueno inmacular el horizonte del futuro,
fregándolo con fuerza hasta que quede actual

4 h
cuando abandone el húmedo rincón oscuro del escondido cajón recluido en el placard.

4 h
Es bueno disponer las sábanas perfumadas
y, sobre la cálida mesa, fundir poesía

4 h
con fuelle y fragua: lápiz y la mujer amada; 
de molde, mi cama –la nuestra- vida mía.

algo viejo que merece volver a leerse.

cateterismo

La mañana se desliza entre nescafé y el viaje a la clínica, él manejando con auto mientras el otoño, otro otoño, otro mas, casi rutina y des...