hugo pratt

hugo pratt
SOLO SOY CRITICABLE EN EL MARCO DE LA IDEA QUE YO TENGO DE MI MISMO
(Ricardo Piglia)

S I R E N A S
A H O G A D A S
E N V O D K A


sábado, 19 de agosto de 2017

tiene cara de bueno. Un cuento conurba.

Una paloma se lanzó en picada sin consecuencia, sobre la torta de grasa que el tipo había terminado de poner en la parrilla. El tipo de las tortillas evaluó el daño, sacudió la tortilla y la puso encima de las otras, a un costado de donde los carbones ardían, para que no se arrebatara.
 Tiempo atrás no teníamos tal profusión de vendedores de tortilla, porque asi las llaman, tortillas. Me cuesta el nombre, para mi la tortilla lleva huevo, papa y cebolla, no es esa pizza ocre de grasa que traen en bollos y estiran ahí mismo.
 La grasa y la harina y la bendición de los carbones encendidos hacen que con veinte pesos se pueda llevar algo caliente a la panza. La tortilla pide mate amargo. Maridan bien. Nos lumpenizamos, y en cada esquina, apenas empieza el pobrerío, alguien que nunca buscó trabajo se arma de una parrilla casera y la encadena al alambrado y cada mañana, a la hora en que se van, cada mediodía, cuando paran  a comer, y a la tardecita, a la hora de volver, se vende tortilla hecha de salmuera en la harina, y grasa, amasadas con la bronca y la necesidad y la esperanza en cocinas donde la limpieza escasea. El fuego mata todo.
El vendedor de tortilla había vendido casi todo, salvo la dañada por la paloma, y dos o tres mas ennegrecidas. En tanto,  cosía con hilo blanco una mochila que estaba más para la basura que para el arreglo. A ella el tipo le caía bien, familiar, lo veia cada jueves cuando tenía que ir a atender en un consultorio social de la zona.  Era abogada pero no se le notaba. Había tenido un buen día. tanto que pensó en regalarle una mochila del año pasado del hijo pero la retuvo el pensamiento de que no la iba a usar, de que la iba a poner en la vereda, junto con otras porquerías recolectadas o propias, en la feria del miércoles. O de que se podía ofender: a titulo de que le ofrecía una mochila? Lo miró con simpatía, el tipo tambien debería tener hijos. 
Como si fuera un tic,saco el celular para mirar la hora. pero no  la vio. Lo guardó y lo volvió a sacar: la segunda vez tampoco registró la hora Tendría que haber salido antes, porque a esa hora los colectivos no paran,  llenos desde La Noria y en las paradas de la colectora deCamino Negro solo bajaba gente .Se sintió idiota y vulnerable con el celular en la mano. Lo guardó presto, porque muy cerquita de donde estaba parada rozaban la vereda motos, de a dos sin casco, doblando por esas calles donde antes no había nada y ahora surgían como hongos casas de dos pisos que nunca serían terminadas. Tenía que tener cuidado con las motos. 
Aburrida, miro  la zanja que hacían los colectivos al frenar, los días de lluvia, Las calles de tierra, con zanjas, y en las zanjas bolsitas de nylon, y botellas de plástico en diferentes estados de descomposición y pañales descartables. Y cajitas de jugo. Mugre suburbana mientras en el cielo algo dorado del sol, y algo rojo de las nubes  no lograban hacer del lugar algo que se pudiera colgar en instagram.
Ella también era del conurbano, incluso cerca de allí. Pero el conurbano es heterogeneo, es muchos mundos juntos.  El 540 la acercaría en 20 minutos a la estación, y caminando un poco, llegaría a una zona, unas tres cuadras que remedaban Palermo Pero podía bajarse y entrar en la Estación de Café y pedir un capuccino con un wrap de crudo y rúcula. Cerca del tren no. Cerca del tren el conurbano mostraba su baba de pobreza, con sus vendedores de porquerías, medias, películas truchas, con sus panchos con papas fritas y sus hamburguesas hechas de grasa y tal vez algo de carne.
Sintió que nunca iba a poder salir de esa parada. Habían pasado siete colectivos del que ella tomaba y cientos de otros que iban a lugares con nombres que no le decían nada : Spegazzini, Escuela 90, cárcel de Ezeiza. En ocasiones como esas hubiera deseado una agencia de remis, aunque salir de ese pozo le hubiera llevado la ganancia del día, pero no había . Ni en la otra cuadra. Ni en la otra de después. Recordó  una serie de la infancia donde la gente era teletransportada y aparecía en otro lado. Escuchó el batir de las alas de un helicóptero, que trasladaría algún herido al hospital de pronta atención de Fiorito. Que cosa fea morir al lado del camino negro, en medio de esa inmundicia que delinea la miseria. Se sintió culpable,con una pequeña culpa burguesa al pensar asi. 
Le preguntó al vendedor de tortillas si había otra forma de salir, alguien que hiciera remis particular y él, inesperadamente se ofreció a llevarla a la estación en la moto: la moto estaba en la vereda, era negra, y destartalada: las ganas de irse pudieron mas que la prudencia y ella dijo que si no venía el colectivo, agarraba viaje. El vendedor de tortillas tenia cara de buen tipo. Vos vas a la estación, yo te veo siempre. Ella hizo un chiste sobre que también lo veía siempre vendiendo ahí, pero que creía que era del barrio: Si soy de acá,pero te llevo igual. No tengas miedo, no te voy a raptar.
Mientras el juntaba las cosas hablaron un poco. 
El mayo iba oscureciendo la tarde, de a golpes.Ya nada había en dorado  ni en rojo y las lámparas fluorecentes de la calle iluminaban tan poquito!. El frio afilaba sus cuchillos. El vendedor de tortillas limpió  la parrilla, puso todo en una caja que agarro con sogas y cargo en la  moto. Delante de las cajas, le dijo a  ella que se acomodara. Al salir olío la grasa de las tortillas en el pelo de él, era un olor a confianza.  Quería irse de ahí, en diez minutos las calles serían las de cualquier barrio, con casas terminadas y veredas y supermercados chinos. En quince se podría bajar en la civilización. 
El le gritó que no iba a agarrar el camino negro, porque no tenia casco y lo podían parar: sobraban motivos. La local, los patas negras y la gendarmería: el combo policial que crecía con sus luces azules intermitentes. En ningún momento le pareció una mala idea, la ruta subalterna. 
El de las tortillas paró la moto frente a un kiosko, compro una cerveza y le ofreció del pico.Ella se negó y el tipo se puso pesado, de repente fue un desconocido había baba en el pico y le vino un súbito asco. Empezó a rezar para adentro  pero tenía que seguir, que carajo iba a hacer en esa calle que ni sabia de que barrio era. 
 Cuando paró frente al basural y vio sus ojos
Ahí nomas cayó en la cuenta de que había sido una mala decisión. Metió la mano en su cartera y agarró el pequeño revolver que le había regalado su padre.Si me toca, pensó, me lo llevo puesto. La noche arremetía y el frio con sus cuchillos pinchaba la escena. A quince minutos de alli, alguien pedía un capuccino y un brownie en la Tienda de Café. 




L

palimpsesto

Recién he aprendido el significado de una palabra que había escuchado, sin darle demasiada pelota, otras veces. "Palimpsesto". La podría haber puesto, sin esforzarme mucho dentro de la canasta que guarda todas las palabras de las figuras literarias, tal vez abajo de metáfora o arriba de sinestesia. Pero significa algo muy preciso, muy precioso.
Manuscrito en el que se ha borrado, mediante raspado u otro procedimiento, el texto primitivo para volver a escribir un nuevo texto.
cambiando lo que hay que cambiar (ya no hay manuscritos en mi vida) , y solo se trata de usar la tecla suprimir, cada vez que escribo un poema, escribo un palimpsesto. Porque el manuscrito -no escrito- el original, es impresentable: no por adolecer de fallas técnicas en cuanto a la forma, sino mas bien porque se acerca -demasiado- a verdades que no deben ser dichas. Hasta lo cruel se almibara para ser presentado en público.  Inclusive se almibara con crueldad extrema, para disfrazar lo doloroso. O el amor se disfraza con colores que no tiene, porque seguro que es mas despojado, como un cadáver impoluto que ni siquiera parece muerto,donde un hilo de sangre mínimo se escurre por el rabillo del ojo, perdiéndose en la cabellera, como un pelo mas.

sin embargo,mostramos las tripas de la alegría,de la soledad, de la búsqueda. El manuscrito está abajo y cada poema tiene un titulo secreto que solo yo me sé, cada cuento cuenta una historia velada que esta destinada a ser malentendida, cada personaje esta deformado hasta ser otro, uno que podría ser sentado en la butaca de al lado del verdadero protagonista sin que los emparentes.

Acaso todos los personajes no son otras que yo misma. Acaso no te espoiléo el final porque es un final idiota y los arabescos son el cotillón barato que adorna una casa de pobres el día de cumpleaños de la niña.

Toda la noche pensé en una linea de "Noctilucas" esa canción que Drexler que le escribió a su hijo por nacer
 "la noche estaba cerrada y las heridas abiertas"  pero sobre todo,  en como una letra cambiada, en este caso un plural, cambia el sentido,  dice otra cosa. 

"Tenia la edad aquella en que la certeza caduca". Cuando yo lo cantaba, decía "las certezas caducan". Pero eso permite l suponer que caducan unas certezas y vienen otras.

 Pero tengo la edad aquella,  ahora -como Drexler cuando escribió- se que caduca LA CERTEZA.

Caída la posibilidad de la certeza. vivo a trompicones, dándome el morro contra el piso. Me levanto sin dignidad y sigo. 


Llueve: . Me recuerdo caminando bajo el agua con un piloto gris de detective. Veo a esa mina de 16, le digo que me venga a casa y me habite. Pero mejor no. Que venga a casa y yo la cuido..

Juntas cantaremos noctiluca.

PD (para vos jose luis, que siempre te quejas de que  "madres, madres" he ahi una canción que habla de padres)


viernes, 18 de agosto de 2017

cuando las cosas, como lo del atentado en la rambla de Barcelona, pasan,
cuando algo triste pasa , me gustaria gritar fuerte como una señora a la que se le incendia la casa con los pibes adentro, a ver si en ese grito (perdonme, me gustaria llamarlo grito primal) se me sale toda la angustia rejuntada.
Acá, los catalanes, gritando "no tenemos miedo" ante el ataque terrorista de ayer

Pero el grito no nos esta permitido a nosotros los normales sino en contadas ocasiones, extremas.Como escribia Yupanqui

Peligro, marcha, atención.
Coraje, pena, despecho.
El grito salta en las piedras
Atropellando el silencio.

Un grieto que atronara, que hiciera tronar el escarmiento,


domingo, 13 de agosto de 2017

la saga del vikingo

Como un polizón que no ha pagado su viaje
intente cruzar la mar
y subirme a tu drakkar
Yo estaba dando vuelta en circulos
con el agua hasta el cuello
Mala para las metáforas
vikingo
algo de un faro, de una salida
me hizo amarrarme a tu mirada celeste
Bronce tu piel, oro tu pelo
cosas que turban, como espejismos,
la conciencia del que vaga
buscando un sentido que se enturbia
en la estela marina de una saga nórdica

.

sábado, 12 de agosto de 2017

postales de Puan

Empecé la primera clase de un curso gratuito sobre Rodolfo Walsh en Puan, en la facultad de Filosofía y Letras de la UBA,  abierto a la comunidad en general.
Mi sorpresa fue grande al ver un manojo de mujeres muy ancianas, que orillaban los ochenta, que se llamaban a si mismas "las federicas" porque seguían los cursos del profesor, un tal Federico.

También que opinaban sin preocuparse mucho de la solvencia de sus decires: a título de ejemplo una de ellas, al hablar del genero policial dijo muy suelta de cuerpo (sin darse cuenta que Puan es el palacio del poder de la Concha) que sólo leía autores varones, que escribían mejor que las mujeres. Como si hubiera algo en el género que impidiera a las mujeres escribir bien. No faltó un segundo para que una hermosa chica de veinte le pidiera explicaciones. La vieja solo se mantenía en sus trece: las mujeres no escriben tan bien, no tienen el abanico de temática de los hombres. Yo -que gusto de mediar- le dije a la chica: bueno, son opiniones y pelé Pizarnik, pelé Lispector, para demostrarle que estaba de su lado. 
Ayer comenté esto en el curso que doy yo sobre salud pública en el Gandulfo, hablando de como tenemos ideas que moldean nuestra apreciación sobre la realidad. Y llevándolo al terreno de la clase comenté que las mujeres mayores que yo pensaban que era mejor atenderse con un ginecólogo varón porque "tienen la mano mas suave, las mujeres son brutas". Advertí que ese prejuicio de genero permanece (no hay razón alguna para que las mujeres piensen que otras mujeres son mas brutas, solo -y lo pienso ahora el pánico reprimido homosexual de que una mujer te meta un dedo en la vagina que debe originarse en la represión del amor a la madre, anterior al complejo de edipo-) Las doñas a las que le doy clases siguen teniendo hostilidad de genero . Soy mas feminista en los análisis de la realidad de lo que me creo.
En el curso sobre Walsh leímos la biografía que él mismo escribió para dar cuenta de su vida. (es un ejercicio interesante hacer una autobiografía para contarse, que se cuenta y como). Literariamente es muy bella, pero quería detenerme en un fragmento que me interpela.
No se si se han dado cuenta pero este blog tiene desde su inicio una adaptación libre de una parte de esa autobiografía. Mi blog tiene el siguiente epígrafe: decidí que en todos mis oficios terrestres, el violento oficio de sirena era el que más me convenía.  Me gustó porque ser sirena ¿es un oficio "terrestre"? acaso la sirena en la tierra ya no es "otra cosa", Y si bien la palabra original del texto era "escritor" y no sirena, al hacer el blog yo escribía. Y violento? porque violento? Porque se violenta algo al escribir: en todo caso se violenta el pudor, contando en ficciones,la propia interioridad, los fantasmas, los temores. Se exhibe con el manto de la ficción y aún de la poesía algo muy propio. 


La autobiografía de Walsh es una maquina de decirme cosas. Les comparto el fragmento Y como el yo he sido llevada y traída por los tiempos, y me siento disponible para cualquier aventura.
Y definitivamente creo que tener un blog es un avance laborioso a través de la propia estupidez.






 En 1964 decidí que en todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía. Pero no veo en eso una determinación mística. En realidad, he sido traído y llevado por los tiempos; podría haber sido cualquier cosa, aun ahora hay momentos en que me siento disponible para cualquier aventura, para empezar de nuevo, como tantas veces.
En la hipótesis de seguir escribiendo, lo que más necesito es una cuota generosa de tiempo. Soy lento, he tardado quince años en pasar del mero nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar un cuento, a sentir la respiración de un texto; sé que me falta mucho para poder decir instantáneamente lo que quiero, en su forma óptima; pienso que laliteratura es, entre otras cosas, un avance laborioso a través de la propia estupidez.

viernes, 4 de agosto de 2017

sueños efectivamente soñados.

Iba al chino, pedia fiado. Lo anotaban en una libretita. Me preguntaba que nombre habran registrado (no era en chino) porque no saben mi nombre. La deuda ascendía a novecientos y pico de pesos : Le dije a la china que cuando llegara a mil le pagaba con la tarjeta de crédito y yo pensaba que ella me diría que con tarjeta tenía que sumarle algo mas. Compraba una leche de sachet. Me habían escrito en un papelito que eran 18 pesos pero ella le gritaba al chino del fondo que eran 16.
Una leche cuesta como 24, pienso ahora, no tiene sentido
Después estaba el tema de hacer un programa de una materia. De escribirlo : Y de hacer un registro para tomar lista a los alumnos.Buscaba si me había quedado algún libro de registro de cuando trabaja en escuelas y no, entonces hacía para mi y para mis dos compañeros profesores (una era Edith y el otro un hombre mayor, tal vez era Rafa, no se, alguien que apenas conocía) una hoja en la computadora. Lo mas bizarro era lo del programa: buscaba un programa similar en internet (ayer había buscado programas para el taller que iba a dar hoy en el hospital, de un tema del que soy especialista desde lo académico, pero buscando no olvidarme nada esencial) y agarraba uno que era como de historia, que empezaba con un rey del que nunca había oído nombrar , un nombre que ahora me suena brasilero "no se cuanto luiz" ponele "cesar luiz" o algo asi. pero lo mas raro es que seguía como si fuera un programa de la cultura del siglo 20, "el impacto de la película -una película tipo La Patota, de Tynaire- y la actitud de los hombres casados en relación a la sexualidad en la decada del 50.
La patota era una película (de la cual hubo una remake) que mis viejos fueron a ver cuando yo era una cria de brazos y me llevaron ¿3 años, 2?  A ver, voy a googlear. Era del 60,tenia 4. Solo recuerdo estar en el cine y dormirme en brazos de alguno de ellos.
mis padres aun estan vivos, tienen mas de 80 ambos, por ahi es algo que tiene que ver con la muerte,algo de la piedad. Como en esa estatua de la virgen teniendo a jesus muerto entre sus brazos. Yo muerta.
En realidad lo de los hombres casados es una alusión a un texto de 1912, de Freud, sobre la degradación de la vida erótica, también algo muy fílmico, si se quiere-... de viejas películas argentinas donde el galán de dinero se casaba con otra mujer de dinero mientras la pobre obrerita que amaba no estaba a la altura de sus aires. O simplemente la división entre la puta y la santa, que me apareció en las cartas del tarot (la Emperatriz y el diablo)
Muchos recuerdos diurnos, la preocupación por el dinero, por la clase de hoy. Cesar Luis seguro que es el hotel Sao Luiz que esta a medio camino entre Floripa y Buenos Aires y este relato que carecerá de interés para los lectores del blog pero que quiero registrar para no olvidar.
Escribimos para no olvidar.


jueves, 3 de agosto de 2017

envenenandome.

durante el dormir
me hice de una herramienta manual
una tenaza oxidada
del cajón donde están
las que se heredan
Serviría para sacarme
el veneno de adentro
Como si fuera posible
como si ese tóxico no fuera
yo misma
envenenándome

Ya es tarde
la septicemia me invade
y todo se me ha echado a perder
como en el cuento de Quiroga
-A la deriva-
Prendo una vela violeta
y no se me trasmuta nada





A LA DERIVA (Horacio Quiroga)

Cuentos de amor, de locura y de muerte

El hombre pisó algo blanduzco, y en seguida sintió la mordedura en el
pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento, vió una
yararacusú que arrollada sobre sí misma esperaba otro ataque.

El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre
engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La
víbora vió la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su
espiral; pero el machete cayó de plano, dislocándole las vértebras.

El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y
durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos
puntitos violeta, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente
se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia
su rancho.

El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y
de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que como
relámpagos habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la
pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de
garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento.

Llegó por fin al rancho, y se echó de brazos sobre la rueda de un
trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa
hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de
ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un
ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba.

--¡Dorotea!--alcanzó a lanzar en un estertor.--¡Dame caña!

Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres
tragos. Pero no había sentido gusto alguno.

--¡Te pedí caña, no agua!--rugió de nuevo.--¡Dame caña!

--¡Pero es caña, Paulino!--protestó la mujer espantada.

--¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo!

La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó
uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta.

--Bueno; esto se pone feo--murmuró entonces, mirando su pie lívido y
ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la
carne desbordaba como una monstruosa morcilla.

Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos, y
llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta que el
aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió
incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la
frente apoyada en la rueda de palo.

Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a
su canoa. Sentóse en la popa y comenzó a palear hasta el centro del
Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú
corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pucú.

El hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el
medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la
canoa, y tras un nuevo vómito--de sangre esta vez--dirigió una mirada
al sol que ya trasponía el monte.

La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y
durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el
pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con
grandes manchas lívidas y terriblemente dolorido. El hombre pensó que
no podría jamás llegar él solo a Tacurú-Pucú, y se decidió a pedir
ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban
disgustados.

La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y
el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta
arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho.

--¡Alves!--gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oído en vano.

--¡Compadre Alves! ¡No me niegue este favor!--clamó de nuevo, alzando
la cabeza del suelo.--En el silencio de la selva no se oyó un sólo
rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la
corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva.

El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes,
altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas
bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro
también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla lúgubre,
en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes
borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un
silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y
calma cobra una majestad única.

El sol había caído ya cuando el hombre, semi-tendido en el fondo de la
canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó
pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la
sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración.

El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y
aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del
rocio para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estaría
en Tacurú-Pucú.

El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No
sentía ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Viviría aún su
compadre Gaona en Tacurú-Pucú? Acaso viera también a su ex-patrón
míster Dougald, y al recibidor del obraje.

¿Llegaría pronto? El cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de
oro, y el río se había coloreado también. Desde la costa paraguaya, ya
entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura
crepuscular, en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una
pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay.

Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando
a ratos sobre sí misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que
iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el
tiempo justo que había pasado sin ver a su ex-patrón Dougald. ¿Tres
años? Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso. ¿Ocho
meses y medio? Eso sí, seguramente.

De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho. ¿Qué sería? Y la
respiración también...

Al recibidor de maderas de míster Dougald, Lorenzo Cubilla, lo había
conocido en Puerto Deseado, un viernes santo... ¿Viernes? Sí, o
jueves...

El hombre estiró lentamente los dedos  de  la mano.

--Un jueves...

Y cesó de respirar.









martes, 1 de agosto de 2017

cuerpo

tengo este cuerpo mio, debo amarlo porque me permite andar por ahi, porque me permite el abrazo, la palabra, el pensamiento, el sexo, la parición, la caricia,  Una vez le hice al cuerpo un poema, tal vez demasiado largo. Es del 2012

Lo echan a los toros,
vagina abajo
antes de estar cocinado del todo:
Pobre cuerpo
prematuro
hasta le faltan terminaciones
(quedese tranquila señora
esto la mayoría de las veces
 se arregla antes del año)
incompleta aun la  mielina
que logra que la marioneta
sea el todo engañero
 que te muestra el espejo
y vos reís
al verte tan completo.

Alienado en esa mentira
empieza la arrogancia
mirando el cuerpo.

Y ahí esta
sostenido
 por manos solidarias
para que -uno dos tres-
te vayas agarrando del mantel,
 de la pata de la mesa
y vacilando
-uno dos tres-
cayendote vos y tu alma
, amortiguado por tu cuerpo
y vuelta
caminando de rodillas
en dos patas
soltandote de la mano amiga
parado ahi
enhiesto
entero

Y el cuerpo va conjugando
olores que entran
gustos extraños
(era todo tan dulce)
y babas que salen
(nauseas, vómitos, escupidas)

EL cuerpo
alimentado a fuerza de leche de madre
se va tragando la vida por los cinco sentidos
con traccion a moretones entiende el espacio
los puntos cardinales
arriba abajo
y el tiempo
el ayer el hoy y el mañana
y la visión de lo cercano y lo lejano
y la cara de aquel que hay que amar o temer


Con la sonrisa, el gesto, la mirada y la palabra
esas cosas que se sostienen en los cuerpos

y vos lo chupas, lo miras,  tus manos llegan a todos lados
elástico,
Otra que algodón,otra  que seda
no hay nada como esa gloriosa piel, 
tan cerca de la mierda cotidiana 
pero con el olor que las madres snifan cuando no pueden de tanto amor 
¡es tuyo ese cuerpo que te ha tocado en suerte!

Dale que va,
avanzas
Y entonces el cuerpo corre, crece, pelos y glándulas y órganos
El cuerpo es una planta en todo su esplendor
Florece, sahúma orientales o florales o dulces olores santos
Se encuentra con otras pieles
abre sus espacios
deja entrar o entra en otros
Es un maquina poderosa y sutil
No hay fealdad en èl
La mirada que lo mira puede verlo de cualquier manera
El cuerpo niño  viene en todos los colores en que puede ofrecerse al gran publico
negro, amarillo, rosado, ámbar, castaño
humilla al resto de la creación

Y ahí estamos, metidos en ese envase
que tiene la obsolencia programada
como un chisme de la tecnologia moderna
No sabemos si somos el cuerpo
o si acaso solo lo tenemos
Envejecemos con él
nuestra casa
nuestra primera y ultima guarida

Si existiera el alma
Si de repente
existiera el alma
envuelta en èl
 se acuna todo el tiempo.

algo viejo que merece volver a leerse.

cateterismo

La mañana se desliza entre nescafé y el viaje a la clínica, él manejando con auto mientras el otoño, otro otoño, otro mas, casi rutina y des...