sábado, 9 de septiembre de 2017

Stellita vivía en un gineceo: Su madre podría haber sido madre de la mía.Tenia hermanas grandes, y  una tía con el pelo siempre batido (las malas lenguas sugerian que entre cuñados había algo sucio) y la Porota, su madre era como la abuela. En el colectivo escolar con el que su viejo traía y llevaba chicos de un colegio caro de Avellaneda -ahi estudio Lanata, ahi, Nale Roxlo) fumé mi pirmera hierba:;  habíamos secado pasto, lo envolvimos en diario y lo encendimos, aspirando su peste. Creo que por eso no fui fumadora, cuando me llego la hora.
Tenía un fondo  poderoso con dos durazneros y un estanque de agua ,pre-pelopincho de plastico, algo de fibrocemento, donde alguna vez  nos bañamos. con nuestras mallitas enteras, en unverano brutal. donde todo esaba por venir y todavía ninguna tenía "el asunto", manera elusiva de hablar de la menarca.
Stellita era muy rubia. y entre los dos durazneros, a los diez u once suponiamos un escenario, con ese impudor de los niños, que no vacilan en cantar y hacer pasos de coreografía.
Silvia yo y Elda estábamos medio enamoradas o calientes -si se  puede hablar de calentura antes de la pubertad- con Raphael, parecia que no tomabamos en cuenta su mariconería.
Pero ademas, eramos Rapahael y cantabamos "Yo soy aquel" con moditos, levantando el brazo derecho y dejandolo caer de golpe, mirando a la inexistente cámara., revoleando las pestañas a los gritos.
Hariamos concursos?  Dea una nos turnábamos entre los durazneros para salir a escena. Pienso en Elda, que ya salió de escena, porque ha muerto. En Stella a quien no veo desde hace cuarenta años, y en Silvia, que no me vino a ver y lo había prometido por whatsapp, en esta, mi convalecencia.
Aparece este recuerdo infantil y también  el de un día que el viejo Marchetta, su padre,  había cocinado cueritos de chancho a la provenzal y en vez de poner un platito para que nos sirviéramos, nos hizo poner en fila para convidarnos) todo esto aparece porque tuve que escribir un poema en primera persona para el taller de poesía, y el poema empieza diciendo "yo soy aquella". Les ahorro el bochorno de leerlo, pero soy aquella que a los diez años gustaba de Raphael y cantaba a los gritos entre dos durazneros, poniendose el saquito inexistente sobre el hombro.

6 comentarios:

  1. No había varón que lo aguantara, con esa mezcla arrastrado-maricoide sumado a la putísima grandilocuencia de sus gesticulaciones (aunque le sacaría el gesti) y su voz meliflua almibarada-melosa.
    Una verdadera mierda el gallego este, Nilda; escribí cien veces no debo.

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  2. era de Alcalá de Henares,segun guarda mi memoria. Poco despues "desarrollé" y me metí con Led Zeppelin. Pero quiero decir que tambien, en uno de mis multiples avatares, soy esa, jajajajjajajaj
    no, ya no me gusta.

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  3. La memoria siempre nos juega malas pasadas... Aunque, algunas veces puede arrebatarnos alguna sonrisa.

    Saludos,

    J.

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  4. por qué?
    por que renegar de ese gusto?
    lo kitsch tiene su lado atractivo.
    no podemos mezclar a raphael y a zeppelin?
    a cohen y a gilda?


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  5. pero en ese entonces no me parecía kitsch. Me parecía simplemente bonito, que hablaba del amor...
    que las cosas eran asi: el chico bueno y pobre, de provincias) que triunfa en la gran ciudad y pierde a su chica y en el pináculo de la fama duela su ausencia (supongo que ese es el argumento de la pelicula Yo soy aquel, que he visto y el olvidado: casi me jugaría que es ese unos buenos mangos)

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  6. Que hermoso relato de recuerdos. Algunos tristes y otros muy graciosos.
    Felicitaciones
    ¿Y el poema?
    De Raphael prefiero no hablar. Para mí ese nombre, así a secas, lo lleva un gran artista del Renacimiento y una Tortuga Ninja, pero nadie más.

    Beso

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las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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